Ser instrumentos de paz...
- Sébastien Bangandu
- 27 mar
- 3 Min. de lectura

El sábado 21 de marzo de 2026, la comunidad laica y religiosa de los Agustinos de la Asunción tuvimos el retiro parroquial de cuaresma en la Parroquia Emperatriz de América.
Comenzamos con una charla impartida por el hermano Jenaro Pulido Rivera, a.a., sobre la espiritualidad encarnada en los Asuncionistas en el mundo moderno. Nos recordó que la fe que vivimos como asuncionistas debe estar comprometida con la realidad del mundo moderno. Y esta se basa en 3 pilares: Interioridad que lleva a la misión, Compromiso con los desafios del mundo y Esperanza en el Reino de Dios.

En cuanto a la interioridad, resaltó la importancia de la oración y la vida comunitaria, la contemplación, pero sin olvidar la acción. En cuanto al compromiso con los desafios del mundo, señaló, entre otros, el diálogo ecuménico e interreligioso, así como la atención a los migrantes y el trabajo por la paz y la unidad. Finalmente, la esperanza en el Reino de Dios se basa en ser misioneros de esperanza.

En seguimiento a esta presentación el hermano José Alberto Mejía, a.a. nos habló de la realidad que vivimos en México el día de hoy: narcotráfico, feminicidios, las cifras de violencia, los grupos vulnerables en nuestro país, etc., y cómo es nuestra responsabilidad no ser ajenos a estas realidades que nos aquejan día a día.

Para cerrar ese tema, los hermanos Eliu Ituriel Tlecuile Zepahua y Ángel Mixteco Cocotle, a.a. nos animaron a realizar una actividad en la que recortamos las noticias que considerabamos más relevantes de periodicos y después los pegamos en una cruz de madera. Después de que todos participamos, nos hicieron una pregunta que dividió al salón: “¿Debemos o no debemos quitar los papeles que habíamos pegado en el madero?” La reflexión final nos llevó a que el ruido diario, las noticias, y nuestras emociones alrededor de ellas no nos permiten ver lo que hay detrás: el madero. Y eso es lo que no nos deberíamos olvidar.

Después de un pequeño break, el hermano Rafael Huerta Ramos, a.a. nos habló de la Paz. La paz que Cristo ofrece no es la del mundo. La paz del mundo es acerca de control, poder, posesión; en cambio, la paz de Cristo transforma el corazón. Y esto no significa que Cristo venga a eliminar los conflictos del mundo mágicamente, pues su paz no depende de lo que pasa afuera, sino de lo que Dios hace dentro de nuestros corazones. En ese sentido, la paz en un mundo armado, no llegará sin que desarmemos nuestros corazones al dejar de imponernos, perdonar, renunciar al ego y, sobre todo, escuchar al otro.

Concluyó su mensaje diciéndonos que la paz cristiana no responde con violencia ni entra en la lógica del conflicto. Al contrario, esta rompe el ciclo del odio. Así, al desarmar nuestros corazones también desarmamos al otro respondiendo con mansedumbre, paciencia y amor. “Señor, desarma mi corazón para que yo pueda ser un instrumento de tu paz.”
Posteriormente, el hermano Eliu Ituriel Tlecuile Zepahua, a.a. nos habló de la paz Franciscana rememorando la oración por la paz atribuida a San Francisco de Asís. Nos llevó a recordar, a través de esta oración, que la paz es acción; que no debemos aislarnos sino involucrarnos directamente. Nos invitó a cambiar la perspectiva en la que dónde el mundo ve tinieblas, nosotros veamos oportunidad de reflejar la luz, y nos recordó algo importantísimo, que es que la paz no es la ausencia de dolor sino la presencia de Dios dentro de este.

Además, nos enseñó que el espíritu de Asis ha invitado al mundo a superar las divergencias y construir un mundo fraterno. Citando su presentación, concluyó exponiendo que, “decir hoy Hazme un instrumento de tu paz es el mayor acto de rebelión contra el odio y de entrega total al amor”.

Después de esta conmovedora presentación, nos reunimos en pequeños grupos para reflexionar por partes esta oración atribuida a San Francisco de Asís. Entre todos compartimos lo que puede significar en nuestra realidad cotidiana y cómo podemos vivirla en nuestro día a día.
El Padre Jesús a.a., cerró el retiro con unas palabras que nos animaron a seguir viviendo la cuaresma con las reflexiones aprendidas este día. Finalmente, todos convivimos compartiendo los alimentos, conversando sobre lo recién aprendido y pasando un rato agradable en comunidad.
Por Zyanya Andrea Gamboa Mendoza






Excelente!
Los retiros siempre nos hacen reflexionar.